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INFECCIONES BACTERIANAS



ENFERMEDADES INFECCIOSAS. INFECCIONES BACTERIANAS

Infecciones cutáneas

Se establecen como infecciones cutáneas todas las producidas en el sistema tegumentario externo y en estructuras especializadas situadas hacia el exterior como los ojos. Sobre la superficie de la piel se desarrollan multitud de microorganismos que pertenecen a la flora saprofita humana. Las infecciones cutáneas se producen cuando los agentes patógenos alcanzan capas profundas de la piel (dermis), e incluso pueden acceder al sistema muscular subyacente.

Como siempre son muchos los microorganismos capaces de desarrollar infecciones cutáneas. Sin embargo casi siempre se implican las mismas especies. S.aureus es responsable de la mayoría de las foliculitis, así como el síndrome del shock tóxico y del síndrome de la piel escaldada. El estreptococo ß-hemolítico del grupo A (S.pyogenes) puede producir cuadros de impétigo así como de erisipela. Su toxina es tan potente que una infección diseminada de S.pyogenes puede comprometer la vida del paciente si no se inicia con rapidez tratamiento antibiótico. Pseudomonas aeruginosa produce infecciones cutáneas graves en pacientes inmunocomprometidos. Bacillus anthracis y Clostridium perfringens también muestran su acción patógena en piel y mucosas.

Existen enfermedades infecciosas que aunque de producen a otros niveles tienen manifestaciones secundarias en la piel. Es el caso de la tularemia (Francisella tularensis), la lepra (Micobacterium leprae) y la sífilis (Treponema pallidum).

Las infecciones oculares tienen etiologías muy similares a los procesos cutáneos. Son muy frecuentes las conjuntivitis y las queratitis debidas a S.aureus, P.aeruginosa, S.pneumoniae y H.influenzae; este ultimo más frecuente en niños. En los recién nacidos pueden producirse infecciones oculares por arrastre de microorganismos del cuello uterino de la madre en el momento del parto. Chlamydia trachomatis puede producir ceguera en los niños por este mecanismo.

Staphyllococcus aureus

Es un coco Gram positivo agrupado en racimos implicado en multitud de procesos infecciosos tanto nosocomiales como comunitarios. Aunque no todas las cepas son patógenas constituye uno de los más graves problemas infecciosos. Es catalasa positivo, lo que le diferencia de los estreptococos y coagulasa positivo, lo que le distingue del resto de los estafilococos (con mucho menor poder patógeno). Presenta un característico pigmento amarillo y es ß-hemolítico. Fermenta el manitol y por eso aparece de color amarillo brillante sobre las placas de manitol salado.

Antes del descubrimiento de la penicilina ninguna cepa de S.aureus presentaba resistencia antibiótica. Desgraciadamente la utilización masiva de antibióticos a supuesto la aparición y extensión de resistencias. Hoy por hoy la práctica totalidad de aislamientos clínicos de S.aureus son completamente resistentes a penicilina y aproximadamente el 20% también al resto de ß-lactámicos. Esta circunstancia supone un gravísimo problema cuando esta bacteria es capaz de desarrollar procesos invasivos como sepsis o neumonías graves.

Pseudomonas aeruginosa

Se trata de un bacilo gram negativo móvil muy extendido en la naturaleza por su altísima capacidad de adaptación al medio. Posee múltiples factores de virulencia, entre ellos mecanismos de resistencia antibiótica, lo que hace que se haya implicado en todos los tipos de infección humana. En cuanto a su fenotipo cabe destacar que no fermenta azúcares y es oxidasa positiva. Secreta un pigmento verde muy característico, la piocianina, que incluso se detecta en las lesiones de los pacientes. Crece muy bien en los medios de cultivo formando colonias grandes con olor a jabón.

Este patógeno oportunista de individuos immunocomprometidos, P. aeruginosa infecta el tracto pulmonar, el urinario, tejidos, heridas, y también causa otras infecciones de sangre.[4] Pseudomonas puede causar neumonías a grupos, necesitando a veces ayuda mecánica para superar dichas neumonías, siendo uno de los más comunes agentes aislados en muchos estudios. La piocianina es un factor de virulencia de la bacteria y se ha conocido que puede hasta causar muerte en C. elegans por estrés oxidativo. Sin embargo, la investigación indica que el ácido salicílico puede inhibir la producción de piocianina Uno en diez hospitales se infectan con pseudomonas. La fibrosis quística está también predispuesta a la infección con P. aeruginosa de los pulmones. P. aeruginosa es el causante de dermatitis, causada por disminución del control de la calidad del agua de bebida. El más común causante de altas fiebres en infecciones es P. aeruginosa. También ha estado involucrado en foliculitis de tinas de agua caliente, en especial aquellas sin un control higiénico contínuo.[8

P.aeruginosa es posiblemente el microorganismo con mayor grado de resistencia antibiótica, y expresa mecanismos capaces de ser inmune a todos los fármacos utilizados como antimicrobianos. Incluso ya se detectan cepas que son resistentes al mismo tiempo a todos los antibióticos, por eso es imprescindible realizar antibiograma a todos los aislamientos que se consideren significativos.

Bacillus anthracis

Es un bacilo gram positivo esporulado aerobio. Es responsable del denominado carbunco, una afección cutánea localizada transmitida por los animales domésticos. Consiste en la infección de heridas por esporas que al germinar forman una toxina necrotizante. En individuos inmunológicamente comprometidos la inhalación de esporas puede desembocar en neumonía grave, incluso mortal si no se aplica tratamiento antibiótico. No es fácil alcanzar una correcta identificación a nivel de especie porque se parece muchísimo a otros Bacillus. Debe recurrirse a pruebas genotípicas en laboratorios de referencia. Crece sin problemas en los cultivos formando colonias grandes y traslúcidas. El tratamiento de elección es la penicilina ya que no es un germen con problemas de resistencia antibiótica.

Clostridium perfringens

También es un bacilo gram positivo esporulado, pero en este caso es anaerobio. Es el agente responsable de la gangrena gaseosa producida por una toxina necrotizante.El crecimiento bacteriano genera gases que eliminan el oxígeno en la lesión lo que favorece el propio desarrollo de la bacteria. Está muy extendido en la naturaleza, de modo que para demostrar que es el responsable de la lesión hay que aislarlo del tejido dañado, no de la superficie de la lesión. En las tinciones de los tejidos afectados se observan bacilos cortos y anchos. En los medios de cultivo (siempre en anaerobiosis) forma un halo pequeño de ß-hemólisis y otro mayor de a-hemólisis. Las pruebas de la lecitinasa y la lipasa lo distinguen de otras especies del mismo género. El tratamiento más adecuado es la penicilina y la aplicación de oxígeno a alta concentración sobre los tejidos dañados. Las infecciones descontroladas pueden suponer la amputación del miembro afectado.  

Entre antibióticos que han mostrado actividad contra P. aeruginosa incluyen:

Estos antibióticos deben aplicarse siempre por inyección, con la excepción de las fluoroquinolonas. Por esta razón, en algunos hospitales, la fluoroquinolona está severamente restringuida para evitar el desarrollo de razas resistentes de P. aeruginosa.

Infecciones nasofaríngeas

El tracto respiratorio está colonizado habitualmente por multitud de microorganismos que viven de manera saprofita sin producir daño alguno. Los procesos infecciosos respiratorios, como en cualquier lugar no estéril del cuerpo, pueden deberse a la llegada de un patógeno procedente del exterior o bien del aumento de la virulencia de algún residente comensal del sistema respiratorio.

La más frecuente es la faringitis, aunque también entran en este grupo laringitis, amigdalitis, sinusitis y epiglotitis. (Esta última puede llegar a producir la asfixia por oclusión de la vía aérea). Los microorganismos más comúnmente implicados en estos procesos son Streptococcus pyogenes, S.pneumoniae, Haemophylus influenzae y Moraxella catarrhalis. La faringitis está producida principalmente por virus. La etiología bacteriana más frecuente es S. pyogenes.

La otitis media también se considera en este grupo de infecciones porque en muchos casos los microorganismos que infectan el oído medio provienen del tracto respiratorio a través de la trompa de Eustaquio. Es decir las otitis suelen ser complicaciones de infecciones respiratorias previas. Pueden ser víricas pero lo más frecuente es la etiología bacteriana. Las más frecuentemente asociadas son las bacterias anteriores y Pseudomonas aeruginosa.

Metodología de rutina

La muestra que se necesita para el diagnóstico de las infecciones nasofaríngeas es un exudado de la zona inflamada tomado con hisopo y conservado en medio de transporte Stuart. Aunque puede realizarse la tinción de gram directa de la muestra no ofrece mucha información porque no es una zona estéril y pueden confundirse flora habitual con patógenos. Se siembran medios de agar sangre y agar chocolate. En el primero se observa la capacidad de hemólisis y el segundo es necesario para que crezca H.influenzae.

Streptococcus pyogenes

Coco Gram positivo asociado en cadenas. Produce entre otras infecciones faringitis estreptocócica sobre todo en niños y jóvenes. Es ß-hemolítico y pertenece al grupo A de la clasificación de Lancefield (clasificación de los cocos gram positivos hemolíticos según los hidratos de carbono de la pared celular) Es la única especie de este grupo, por eso a veces se denomina a menudo como estreptococo ß-hemolítico del grupo A. No degrada la esculina, es resistente a la bilis y sensible a bacitracina.

 

Suele identificarse sin problemas con métodos bioquímicos aunque existen técnicas inmunológicas como el ELISA o el tipaje de grupos serológicos. El tratamiento de elección para la faringitis por S.pyogenes es la penicilina porque todas las cepas son uniformemente sensibles a este antibiótico. En la práctica pocas faringitis estreptocócicas se diagnostican como tales en el laboratorio. La mayoría curan con tratamiento empírico (amoxicilina).

Haemophylus influenzae

Es un cocobacilo Gram negativo que produce muy diversos síndromes infecciosos. Ciñéndonos a las vías respiratorias altas los más habituales son laringitis y epiglotitis. Su nombre proviene del cuadro clínico que produce en el sistema respiratorio, muy parecido al de la gripe.

Es muy exigente en sus requerimientos para crecer en las placas de cultivo. Necesita agar chocolate y atmósfera enriquecida en CO2. Para identificarlo presuntivamente basta con sembrar la colonia en agar sangre y agar chocolate en paralelo. Sólo crece en la segunda placa formando colonias pequeñas y grises. La identificación definitiva a nivel de especie requiere pruebas bioquímicas. H.influenzae al contrario que el resto de especies del género no es capaz de sintetizar porfirina, un compuesto fluorescente que sirve para diferenciarlo.

En cuanto a la sensibilidad antimicrobiana cada vez son más los aislamientos con resistencia a penicilina, lo que hace a este antibiótico como no deseable como tratamiento. Suelen utilizarse cefalosporinas o macrólidos.

Corynebacterium diphteriae

Es un bacilo Gram positivo asociado en pequeños grupos de células dispuestas aleatoriamente (disposición en forma de letras chinas). Es responsable de la producción de toxina diftérica, una sustancia muy potente que inhibe la síntesis de proteínas y que puede provocar la muerte. La difteria, se caracteriza por la producción de una pseudomembrana en las amígdalas.

La difteria, es una enfermedad infectocontagiosa aguda, producida por la exotoxina del Corynebacterium diphteriae. Produce áreas de necrosis en el aparato respiratorio superior, posibilidad de miocarditis, neuritis motora y lesiones suprarenales. Es más frecuente en niños aunque afecta a adultos de cualquier edad. Se presenta de forma endémica y epidémica, aparece con mayor frecuencia a finales de primavera y otoño. Se trasmite por contacto directo con el infectado, a través de objetos contaminados o de portadores sanos. La vía de trasmisión es la inhalatoria y la enfermedad se desarrolla tras un periodo de incubación de 2-5 días. Puede tener localización nasal, faríngea, laríngea y traqueobronquial, siendo todas muy peligrosas. La nasal pura es más benigna y tiende a la cronicidad. Se manifiesta con obstrucción, escoriaciones, costras  y rinorrea hematopurulenta. La forma faringolaríngea puede ser de moderada a grave. Cuando es leve contrasta el mal estado general con la importantes lesiones ulcerativas y las pequeñas adenopatias cervicales. En los casos graves las adenopatias llegan a deformar el cuello. Las lesiones faríngeas son ulceraciones de la mucosa que se cubren con una capa necrótica gris, rojiza o amarillenta. El tratamiento de elección es la penicilina así como la administración de antitoxina diftérica cuando está muy avanzada la enfermedad

 

Infecciones gastrointestinales

Las infecciones del tracto digestivo se caracterizan por su gran uniformidad en cuanto a los síntomas y signos que provocan, independientemente del agente responsable. Casi siempre se presentan simultáneamente diarrea y/o vómitos así como fiebre. Con síntomas tan generales el diagnóstico etiológico sólo se alcanza mediante el estudio microbiológico.

Lo más importante en el diagnóstico de laboratorio es diferenciar entre infección gastrointestinal e intoxicación. En el primer caso los microorganismos acceden al hospedador y desarrollan dentro de él su acción patógena. En las intoxicaciones las responsables del daño son toxinas preformadas por los patógenos en el exterior del hospedador y que son ingeridas por este posteriormente. En las intoxicaciones los síntomas digestivos comienzan muy rápidamente, casi inmediatamente tras la ingestión. Sin embargo en las infecciones las bacteria debe fijarse a la mucosa intestinal y multiplicarse antes de provocar daño tisular, por eso los síntomas aunque similares se desarrollan más tarde. El término toxinfección alimentaria se refiere a infecciones o intoxicaciones adquiridas en el alimento o la bebida.

A grandes rasgos los patógenos intestinales se clasifican según sus mecanismos de acción:

Microorganismos que producen toxinas que provocan diarrea sin provocar inflamación. Pertenecen a este grupo Staphyllococcus aureus, Bacillus cereus, Escherichia coli enterotoxigénica, Vibrio cholerae y Clostridium perfringens. Todas son capaces de producir toxinas pero sólo los dos primeros pueden hacerlo fuera del hospedador, es decir provocar intoxicaciones.

Microorganismos que además de diarrea inducen inflamación. Aparecen leucocitos polimorfonucleares en heces. No producen toxinas. Los más importantes son E.coli enteroinvasiva, Salmonella, Shigella, Campylobacter jejuni y Clostridium difficile.

 

Microorganismos que perforan y penetran en la mucosa intestinal produciendo diarreas sanguinolentas. Provocan reacciones inflamatorias muy fuertes y fiebre elevada. Es lo que se conoce como disentería bacilar. Cabe destacar a Salmonella typhi y Yersinia.

Los factores que determinan en mayor medida la gravedad de la infección gastrointestinal son la dosis infectiva y el estado de salud del hospedador. Yersinia y Shigella pueden producir síntomas con inóculos muy pequeños (102-104 células), E.coli y Salmonella sin embargo requieren 107-108 células. El estado de la flora habitual en el intestino determina también el desarrollo de infecciones. La flora normal compite con las patógenos y los mantiene en número lo suficientemente bajo como para que no causen problemas.

En las intoxicaciones no está indicado el cultivo porque no se encuentra el agente causal. Pueden aplicarse técnicas de detección de toxinas especificas. Si se trata de infección deben investigarse al menos las etiologías más frecuentes: Salmonella, Shigella y Campylobacter.

Salmonella spp

Es un bacilo gram negativo perteneciente al grupo de las enterobacterias. Varias especies como S.enteritidis, S.typhimurium y S.paratyphi son patógenas para el hombre y provocan salmonelosis, una infección alimentaria. S.typhi es la responsable de las fiebres tifoideas, cuadro mucho más grave que el anterior.

La identificación puede hacerse con pruebas bioquímicas (la más significativa es la producción de ácido sulfhídrico) o mediante la detección de antígenos somáticos y flagelares. Existen más de 2000 serotipos de Salmonella lo que limita la identificación de antígenos completa a laboratorios especializados.

Las salmonelosis suelen remitir por si solas sin tratamiento antibiótico. Si es necesario se utilizan quinolonas (ciprofloxacino). La fiebre tifoidea es más grave y siempre es candidata a tratamiento antibiótico.

Shigella spp

Se asemeja mucho a la anterior aunque es inmóvil y no produce ácido sulfhídrico. Para la identificación bioquímica se utilizan las mismas pruebas bioquímicas que para Salmonella. También existe posibilidad de detectar antígenos específicos.

Es responsable de la shigelosis, cuadro digestivo con diarrea fiebre elevada y heces mucosas y sanguinolentas.. La especie más representativa es S.sonnei. Sólo si el proceso no remite espontáneamente se recomienda el tratamiento antibiótico.

Yersinia spp

Pertenece al grupo de las enterobacterias. El cuadro que produce se denomina yersiniosis y se caracteriza por los mismos síntomas que la shigelosis. La especie más frecuente es Y.enterocolitica. Es móvil cuando se incuba a 22ºC e inmóvil a 37ºC. Por otro lado es la única enterobacteria capaz de crecer a 4ºC. Suele identificarse por pruebas bioquímicas. Se han desarrollado medios selectivos para Yersinia que facilitan su aislamiento.

Como tratamiento puede usarse una cefalosporina aunque en la practica se emplea mucho más las quinolonas porque constituyen el tratamiento de elección de casi todas las diarreas independientemente de la etiología.

Vibrio spp

Es un bacilo Gram negativo móvil a través de flagelo polar. El género Vibrio se caracteriza por fermentar la glucosa como las enterobacterias aunque a diferencia de estas es oxidasa positivo. Producen infecciones intestinales V.cholerae y V.parahaemolyticus. El primero es responsable del cólera, un cuadro muy grave de diarrea severa con deshidratación y pérdida de electrolitos. La toxina colérica provoca la secreción masiva de agua y sales a la luz intestinal. Se forman heces muy acuosas y puede llegar a ser mortal. El cólera es endémica en Asia.

El aislamiento de estas bacterias suele requerir medios de enriquecimiento y medios selectivos. El medio TCBS es específico para Vibrio e incluso puede distinguir las dos especies patógenas. La identificación bioquímica incluye la reducción de nitratos y el crecimiento en medios con alta concentración salina. La identificación a través de antígenos permite caracterizar las cepas en serotipos asociados a mayor o menor grado de virulencia. El serotipo 01 de V.cholerae es el más virulento y causa la mayoría de los brotes epidémicos de cólera.

Esta establecida la utilización de ampicilina como tratamiento antibiótico.

Campylobacter spp

Se trata de un bacilo Gram negativo curvado, casi espirilo, con característica forma de ese en la tinción de Gram Es muy móvil y crece mal in vitro. Necesita para crecer una atmósfera microaerófila, es decir con poco oxígeno y mucho CO2. La especie más patógena es C.jejuni que produce cuadros de diarrea sin ninguna característica especial. Es muy habitual aunque su frecuencia está infravalorada debido a su dificultad para crecer en medios artificiales de cultivo.

El cultivo requiere siempre de medios de enriquecimiento seguidos de medios específicos muy selectivos. Forma colonias pequeñas y traslúcidas tras varios días de incubación. Si las colonias que crecen en los medios selectivos tienen el gram característico se consideran como Campylobacter sp sin necesidad de ninguna otra prueba. Para alcanzar un diagnóstico a nivel de especie se necesita acudir a galerías especializadas de identificación. Se han comercializado sondas para la identificación rápida de C.jejuni.

El tratamiento de elección además de la rehidratación como siempre, es la eritromicina. Campylobacter es uno de los pocos gérmenes intestinales con alta tasa de resistencia a quinolonas. Nunca deben aplicarse si se ha identificado este microorganismo.

Clostridium difficile

Es un bacilo Gram positivo grande y grueso. En la tinción de Gram tiene forma de caja. Es capaz de formar esporas subterminales y deformantes y se comporta como anaerobio estricto, aunque a veces puede sobrevivir en microaerofilia. Las esporas de resistencia soportan el oxígeno. Es el responsable de la colitis pseudomembranosa, que se caracteriza por diarrea con presencia de placas mucosas en el colon.

Pertenece a la flora normal y produce infecciones cuando el resto de las bacterias habituales son eliminadas por un tratamiento prolongado con antibióticos orales. La patogeneicidad se debe a la producción de toxina que lisa enterocitos produciendo necrosis y hemorragias.

En la colitis psuedomembranosa el tratamiento principal es eliminar si es posible los antibióticos de tipo cefalosporinas y vancomicina para restaurar la flora normal. C.difficile puede tratarse con metronidazol.

Bacillus cereus

Morfológicamente muy similar al anterior. La diferencia principal es su carácter aerobio. También forma esporas y es responsable de intoxicaciones alimentarias debido a la ingestión de toxina. Es relativamente frecuente en el arroz. No suele hacerse diagnóstico de laboratorio porque el patógeno no se encuentra dentro del hospedador. Si puede buscarse en el alimento si se sospecha el reservorio.

Helicobacter pylori

Está muy relacionado con Campylobacter. Se parecen mucho morfológica y bioquímicamente. Vive en el estómago y se relaciona con úlcera gástrica. Posee una potente actividad ureasa que le ayuda a soportar la intensa acidez de su hábitat.

El tratamiento antibiótico frente a esta bacteria incluye siempre dos o tres fármacos, entre los que se encuentran ampicilina y tetraciclina. Recientemente se han descrito casos de imposibilidad de erradicación de Helicobacter de la mucosa gástrica y se sospecha la implicación de mecanismos de resistencia antimicrobiana.

 

Infecciones urinarias

La orina en su formación es estéril, sin embargo en su camino hacia el exterior atraviesa zonas no estériles y se contamina con flora habitual de la piel. Las infecciones urinarias son producidas frecuentemente por patógenos oportunistas que son flora normal en la piel o en el tracto digestivo. Desde estas localizaciones acceden a las vías urinarias y pueden producir infecciones de variable importancia. La pielonefritis y la glomerulonefritis son los cuadros más graves. Uretritis, cistitis y prostatitis son más frecuente y más banales.

En numerosas ocasiones las infecciones urinarias transcurren sin síntomas y pasan inadvertidas. Si se producen, estos son inespecíficos: fiebre poco acusada, dolor en la micción y micción frecuente. Las mujeres embarazadas tienen mayor probabilidad de desarrollar infecciones urinarias, así como los diabéticos por su mayor concentración de glucosa en la orina. Las malformaciones anatómicas del sistema urinario también favorecen a aparición de procesos infecciosos.

Los microorganismos implicados más frecuentemente en las infecciones urinarias pertenecen al grupo de las enterobacterias. E.coli se encuentra a la cabeza en cuanto al número de aislamientos, seguida de Proteus, Enterobacter y Klebsiella. A continuación en frecuencia se sitúan Pseudomonas, Enterococcus, estafilococos coagulasa negativos y S.aureus, así como microorganismos pertenecientes a la flora normal del tracto reproductor. De manera excepcional se han descrito casos de infección urinaria producida por Salmonella.

Metodología de rutina

La orina para cultivo microbiológico debe recogerse a primera hora de la mañana, evitando lo más posible la contaminación con flora de piel, y descartando la primera parte de la micción.

El diagnóstico microbiológico de las infecciones urinarias se realiza mediante cultivo cuantitativo de la orina.

Escherichia coli

Es la bacteria más frecuentemente implicada en procesos infecciosos en general, y en infecciones urinarias en particular. Es un bacilo Gram negativo que fermenta la lactosa y es oxidasa negativa. Se identifica sin problemas con pruebas bioquímicas porque es con diferencia el sistema procariótico más estudiado a todos los niveles.

Infecciones de transmisión sexual

Dentro de este grupo de enfermedades infecciosas se han englobado clásicamente todos las que se desarrollan en los sistemas reproductores femenino y masculino. Sin embargo no hay que olvidar que muchas de ellas pueden no tener su origen el la transmisión sexual, y que pueden provenir de transmisión hematógena.

Los procesos infecciosos más comunes que implican a los sistemas reproductores son la uretritis en ambos sexos, la vaginitis e infección endocervical en la mujer y la prostatitis en el hombre. La mayoría de los agentes responsables de estos procesos son bacterias aunque también participan algunos virus y algún protozoo parásito como Tricomonas vaginalis. La vaginosis bacteriana es un síndrome genital muy frecuente consistente en la sustitución de la flora vaginal normal (Lactobacillus) por otros microorganismos (Gadnerella vaginalis, Mobiluncus spp)

Treponema pallidum

Es la espiroqueta responsable de la sífilis. Esta infección se caracteriza por lesiones no solo en el sistema reproductor sino también en otras localizaciones como el sistema nervioso (neurosífilis). No crece en medios artificiales y por tanto no puede cultivarse. El diagnóstico de la sífilis primaria (lesión genital), únicamente puede realizarse a través de observación directa de la muestra mediante microscopía de campo oscuro, o bien recurriendo a la serología. Si en un examen en fresco del exudado de una lesión genital se detectan espirilos móviles, el diagnóstico de sífilis es inmediato.

La serología es el instrumento más potente para el diagnóstico de la enfermedad sifilítica. Debe solicitarse en individuos en contacto con enfermos de sífilis, personas con otros factores de riesgo y en general a todos los pacientes que entran en consulta de enfermedades de transmisión sexual. Existen varias técnicas serológicas que detectan anticuerpos dirigidos frente a diversas estructuras de la bacteria. Las pruebas treponémicas son más específicas y menos sensibles y las pruebas no treponémicas a la inversa. Para dar un resultado positivo es necesario realizar al menos una prueba de cada tipo. La sífilis congétita en niños es muy grave y se detecta mediante el estudio de anticuerpos específicos de clase M. La neurosífilis, manifestación tardía de la enfermedad, puede diagnosticarse con el estudio serológico en LCR.

El tratamiento de elección para la sífilis es la penicilina.

Neisseria gonrrhoeae

Es un coco gram negativo dispuesto en parejas. Es muy lábil porque muere enseguida fuera del cuerpo humano. Produce la enfermedad gonocócica que se traduce en procesos de uretritis en hombres y cervitis en mujeres. Excepcionalmente se han descrito otras afecciones producidas por N.gae como la faringitis gonocócica. Es posible un diagnostico de gonococia casi de certeza con sólo realizar una tinción de gram del exudado uretral si se detectan cocos gram negativos en el interior de leucocitos polimorfonucleares. El cultivo siempre es necesario para confirmación.

Algunas cepas desarrollan resistencia antibiótica a penicilina, así que como tratamiento ha de avanzarse un paso más en la gama de fármacos y se aplica una cefalosporina.

Chlamydia trachomatis

Es la responsable de casi todas las uretritis y cervitis no gonocócicas. Es una bacteria intracelular y no cultivable, por lo que su presencia sólo puede ponerse de manifiesto con la detección específica de antígenos. La muestra de exudado uretral debe recogerse en medios de transporte adecuados. Se usan técnicas se ELISA y de inmunofluorescencia que pueden presentar problemas de reacciones cruzadas con otras bacterias del área urogenital. Los resultados antigénicos negativos no excluyen la presencia de esta bacteria, y no deben utilizarse para evaluar la curación tras el tratamiento.  El tratamiento de elección es la tetraciclina.

Gadnerella vaginalis

Es uno de los microorganismos que aparecen en el síndrome de sustitución de flora vaginal denominado vaginosis bacteriana. Es un bacilo Gram negativo que junto con Bacteroides spp, Mobiluncus spp y algún otro desplaza a la flora vaginal normal produciendo este síndrome. El diagnóstico clínico incluye descenso del pH, aumento de la secreción vaginal, test de aminas positivo y aparición de células epiteliales cubiertas por bacilos. En el laboratorio la mejor manera de diagnosticar una vaginosis bacteriana es la tinción de Gram. En ella se valora la proporción de flora normal (bacilos Gram positivos ) y de flora patógena. El cultivo tiene valores de especificidad y sensibilidad menores.

Los tratamientos más utilizados son el metronidazol y la clindamicina.

Infecciones del sistema nervioso

En términos generales son infecciones muy graves porque comprometen en muchas ocasiones la vida del paciente. Su origen siempre se sitúa en la rotura de la barrera anatómica que existe entre el sistema circulatorio y el sistema nervioso, es la barrera hematoencefálica. Algunos microorganismos son capaces de atravesarla y producir infecciones en meninges y líquido cefalorraquídeo. El sistema nervioso también puede infectarse por traumatismos craneales o intervenciones quirúrgicas.

La inflamación de meninges o meningitis puede ser aguda o crónica. El primer tipo suele estar producida por Streptococcus agalactiae en recién nacidos, H.influenzae en niños, Neisseria meningitidis en jóvenes y S.pneumoniae en adultos. Listeria monocytogenes produce meningitis aguda sobre todo en los niños y los ancianos. Las meningitis crónicas suelen deberse a microorganismos de difícil erradicación como M.tuberculosis, Treponema pallidum, Borrellia y Leptospira. Los síntomas meníngeos más importantes son fiebre, dolor de cabeza, desorientación y rigidez de nuca.

Las encefalitis tienen en la mayor parte de los casos etiología vírica y las infecciones de los nervios periféricos se producen principalmente en los cuadros de lepra (M.leprae), botulismo (Clostridium botulinum)y tétanos (C.tetani).

Metodología de rutina

La muestra para diagnóstico de meningitis es el liquido cefalorraquídeo (LCR) recogido mediante punción entre dos vértebras lumbares. El LCR no debe conservarse en nevera porque algunos microorganismos causantes de meningitis son sensibles a las bajas temperaturas. Se mantiene a temperatura ambiente o incluso en estufa. En la misma punción se recoge muestra para los estudios microbiológico, bioquímico y hematológico. El recuento de leucocitos y los niveles de glucosa y proteínas junto con la turbidez del LCR ayudan en el diagnóstico de meningitis y apuntan a una u otra etiología.

El LCR es estéril en origen, así que cualquier microorganismo que se encuentre en él y en cualquier número debe ser valorado como potencial patógeno. El número de microorganismos puede ser muy bajo, por tanto siempre es necesario centrifugar para concentrar los patógenos y poder verlos en la tinción. Siempre debe realizarse tinción de gram, a no ser que la muestra sea tan escasa que sólo alcance para cultivo. El cultivo se realiza siempre, aunque las tinciones sean negativas. Se siembran agar sangre, agar chocolate y caldo de enriquecimiento.

Ya se dispone de técnicas rápidas estandarizadas para el estudio de antígenos específicos de S.pneumoniae, N.meningitidis, H.influenzae y S.agalactiae en LCR.

Streptococcus agalactiae

Es más conocido como estreptococo ß-hemolítico del grupo B. Es el responsable de la mayoría de los cuadros de meningitis en neonatos. Si las madres son portadoras vaginales de S.agalactiae los niños pueden infectarse en el momento del parto y algunos llegan a desarrollar un proceso meníngeo. Afortunadamente gracias a la detección y tratamiento de portadoras en las mujeres embarazadas la tasa de meningitis neonatal por S.agalactiae es muy baja. No obstante esta bacteria también puede implicarse en otros procesos infecciosos aunque todos ellos menos graves.

La identificación se realiza a nivel fenotípico. Es catalasa negativo y resistente a la optoquina. El medio Granada es específico para la detección de esta bacteria. Es la única que produce un pigmento anaranjado cuando crece sobre este medio.

En cuanto al tratamiento suele utilizarse penicilina porque este germen no plantea problemas de resistencia. Se reservan los macrólidos para personas con alergia a los ß-lactámicos.

Neisseria meningitidis

Es un coco Gram negativo que se dispone de dos en dos células aparentando granos de café en las tinciones. Posee cápsula y su único hábitat conocido es la faringe humana. Desde ahí puede pasar a la sangre y al LCR constituyendo la primera causa de meningitis bacteriana en niños y jóvenes. Los serotipos A y C causan epidemias y el serotipo B brotes puntuales. Aunque existen vacunas (polisacáridos de la cápsula) sólo son efectivas para los serotipos A y C con además la limitación de que no generan inmunización permanente. Sólo se recomienda la vacuna cuando aparecen brotes o existen factores de riesgo para la enfermedad.

Es una bacteria exigente en sus requerimiento nutricionales. Puede no crecer en agar sangre y necesita atmósfera enriquecida en CO2. En agar chocolate forma colonias pequeñas y brillantes Se identifica mediante pruebas bioquímicas y con la detección del serotipo capsular. Recientemente comienzan a aparecer aislamientos con resistencia a penicilina. Sin embargo sigue siendo el tratamiento de elección.

Listeria monocytogenes

Es un bacilo Gram positivo recto y corto que puede disponerse aislado o formando pequeñas cadenas. Es causa de meningitis en ancianos y niños muy pequeños. No causa síntoma alguno en la población inmunocompetente. La transmisión se produce por contacto con animales o alimentos contaminados. De hecho es muy típico de alimentos refrigerados porque es una bacteria que resiste la refrigeración. La transmisión desde la madre al feto puede traer consecuencias gravísimas e incluso fatales para este. Si la transmisión es en el momento del parto puede producirse meningitis.

 

La ampicilina es el tratamiento utilizado en una meningitis por Listeria. La vancomicina sólo se aplica en caso de alergia a penicilinas.

Clostridium botulinum

Como buen clostridio se trata de un bacilo Gram positivo esporulado. Es el agente causal del botulismo. La toxina botulínica inhibe la transmisión nerviosa e impide la contracción muscular. Produce parálisis flácida que resulta mortal si afecta a los músculos respiratorios. El botulismo se transmite en los alimentos. El microorganismo se desarrolla en conservas mal esterilizadas, porque resiste el tratamiento térmico y crecen en anaerobiosis. Forman la toxina y cuando esta es ingerida se producen los síntomas anteriores.

El diagnóstico es sólo clínico, no de laboratorio. Excepcionalmente puede testarse la presencia de esporas y toxina en el alimento sospechoso. Como el resto de las especies de su género la identificación definitiva requiere cromatografía gaseosa.

El tratamiento del botulismo se realiza con antitoxina botulínica e hiperventilación, ya que el oxígeno es tóxico para Clostridium.

Clostridium tetani

El tétanos también es un proceso infeccioso muy grave producido por una toxina. La toxina tetánica o tetanospasmina producida por esta bacteria actúa en el sistema nervioso a nivel de nervios periféricos y craneales interfiriendo la transmisión del impulso nervioso, lo que desemboca en la contracción permanente de los músculos. Los primeros en verse afectados son los músculos de la cara y de la espalda. Puede ser mortal por parada de los músculos respiratorios.

Las esporas de C.tetani son deformantes y asemejan a palillos de tambor. Pueden verse directamente sobre preparaciones de músculo afectado. La identificación se realiza como en el resto de especies del género (C.tetani es liecitinasa negativos). No es habitual el diagnóstico de laboratorio porque los síntomas clínicos suelen ser muy claros.

El tratamiento que se aplica es la antitoxina específica, penicilina y relajantes musculares.

Mycobacterium tuberculosis

La tuberculosis (abreviada TBC o TB) es una enfermedad infecciosa, causada por diversas especies del género mycobacterium, todas ellas pertenecientes al Complejo Mycobacterium Tuberculosis. La especie más importante y representativa, causante de tuberculosis es el Mycobacterium tuberculosis. La TBC es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo. Aunque la tuberculosis es una enfermedad predominantemente de los pulmones, puede también verse afectando el sistema nervioso central, el sistema linfático, circulatorio, genitourinario, gastrointestinal, el hueso, articulaciones y aún la piel.

Los síntomas clásicos de la tuberculosis son una tos crónica con sangre en el esputo, fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso. Si la infección afecta a otros órganos por volverse sistémica, aparecen otros síntomas. Por lo general, las personas que tienen contacto cercano con una persona diagnosticada con tuberculosis, son sometidos a pruebas para descartar que estén infectados. La resistencia microbiana a los antibióticos usados para el tratamiento de la tuberculosis se está volviendo un creciente problema en casos de tuberculosis extensamente resistente a multi-drogas. La prevención de contraer tuberculosis radica en programas de rastreo y vacunación, usualmente con BCG.

La tuberculosis se transmite por el aire, cuando el enfermo estornuda, tose o escupe.

Los antituberculostáticos se clasifican en 2 grupos en función de su eficacia, potencia y efectos secundarios:

  • Fármacos de primera línea: isoniacida, rifampicina, pirazinamida, etambutol, estreptomicina
  • Fármacos de segunda línea: como la cicloserina, etionamida, ciprofloxacino, etc. Se utilizan en los casos de tuberculosis resistentes o cuando los de primera línea producen efectos secundarios.

Micobacterium leprae

Es una micobacteria y por tanto con propiedades de ácido-alcohol resistencia. Tiene afinidad por el sistema nervioso y se desarrolla en los nervios periféricos produciendo pérdida de sensibilidad a nivel local. Es la manifestación más importante de la lepra. Cuando la enfermedad se limita a los nervios periféricos tiene tratamiento relativamente sencillo. La gravedad aumenta si se ven afectados otros tejidos.

M. leprae no ha podido ser cultivada en medios artificiales. Sólo se mantiene en animales de laboratorio. Se puede detectar en tejido necrotizado mediante tinciones de ácido-alcohol resistencia.

El tratamiento es largo y problemático porque los antibióticos no consiguen acceder a los nervios. Se utilizan combinaciones de fármacos entre los que suele encontrarse la rifampicina.

Infecciones sistémicas

Cualquier infección localizada puede complicarse de modo que los agentes causales accedan al torrente sanguíneo y se extiendan por todo el cuerpo. La extensión de la infección siempre es un signo de mal pronóstico en la evolución de la enfermedad infecciosa.

Se entiende como bacteriemia la presencia transitoria de patógenos en la sangre. Normalmente no suele tener trascendencia clínica y se debe a la entrada de gérmenes a la sangre desde un foco infectado. Los sistemas de defensa aclaran rápidamente los microorganismos. La sepsis o septicemia sin embargo se refiere a la presencia permanente de bacterias en sangre como resultado de una infección generalizada o sistémica. El sistema circulatorio funciona como dispersante de los microorganismos que pueden colonizar y producir daño en otras localizaciones anatómicas alejadas del foco primario. Los síntomas de las sepsis son bastante inespecíficos. Destaca la fiebre alta y los escalofríos.

Las sepsis más comunes son las producidas por bacterias Gram negativas. Como efectos secundarios pueden aparecer procesos de inflamación vascular (tromboflebitis) y endocarditis. En ocasiones los episodios de sepsis se producen como consecuencia de la contaminación de prótesis. Las infecciones intrabdominales como la peritonitis y los abscesos de glándulas abdominales, así como las infecciones en huesos y articulaciones también se consideran sistémicas.

Por último existen un grupo de enfermedades infecciosas transmitidas por animales (zoonosis) que provocan infecciones sistémicas. Destacan la peste (Yersinia pestis), la brucelosis (Brucella), la tularemia (Francisella tularensis), la enfermedad de Lyme (Borrelia ) y las enfermedades producidas por ricketsias.

Casi cualquier microorganismo puede ser responsable de septicemias. A la cabeza en frecuencia se encuentran enterobacterias, S.aureus, Pseudomonas y estreptococos; sin olvidarnos de múltiples de especies de bacterias anaerobias así como de las levaduras y hongos filamentosos.

Yersinia pestis

Es un bacilo Gram negativo. Pertenece al grupo de las enterobacterias y es la responsable de la peste. Se trata de una zoonosis que se transmite por el agua y cuyo reservorio son las ratas. Es poco frecuente en los países desarrollados pero sigue siendo un problema importante en países del tercer mundo. Y.pestis Se identifica sin dificultad con métodos bioquímicos y galerías automatizadas como el resto de enterobacterias. La enfermedad se produce por brotes y según se disemine por nódulos linfáticos o por pulmones se conoce como peste bubónica o peste neumónica.  El tratamiento de elección es la tetraciclina.

Brucella spp

Las bacterias del género Brucella son bacilos Gram negativos muy cortos. Son aerobios estrictos e inmóviles. Se conocen varias especies patógenas para los animales domésticos. Sólo B.abortus y B.mellitensis se han descrito que afecten al hombre. La transmisión a las personas se produce por contacto con ovejas y cabras.

La brucelosis se considera endémica en el centro y suroeste de España. Son frecuentes las epidemias en el ganado denominadas clásicamente fiebres de Malta. En el hombre la brucelosis a pesar de su carácter sistémico no presenta problemas graves y no suele dejar secuela alguna. Tiene la particularidad de ser una bacteria intracelular, se desarrolla en el interior de macrófagos y monocitos. Brucella crece muy lentamente en los hemocultivos. La identificación no resulta fácil y a veces es necesario confirmación serológica y recurrir a laboratorios de referencia. Es una bacteria peligrosa porque es muy contagiosa por simple contacto. Además queda adherida a las superficies inertes y resiste en condiciones viables grandes periodos de tiempo.   Como tratamiento se aplica tetraciclina. No existe vacuna humana pero si para la cabaña ganadera.

Francisella tularensis

Como la anterior también es un cocobacilo Gram negativo en este caso responsable de la tularemia. Los reservorios principales de esta bacteria también son animales (roedores) y la transmisión también se produce por contacto directo con ellos. La tularemia es una enfermedad benigna si la persona infectada goza de buena salud. Si no es así o la cantidad de bacterias infectantes es alta pueden producirse lesiones graves. F.tularensis no suele crecer bien en los medios de cultivo y en casi todos los casos hay que recurrir a laboratorios especializados para identificarla correctamente.

La Tularemia es habitualmente una enfermedad rural. La infección se adquiere en forma natural a través de varios mecanismos: picadura de artrópodos e insectos (como garrapatas y tábanos); mordedura de animales infectados; introducción a través de piel lesionada al manejar tejidos o fluidos de animales infectados o por contacto directo con suelo infectado; contacto directo o ingestión de agua o alimentos contaminados; inhalación de aerosoles. En laboratorio, se puede adquirir al examinar cultivos.

 

Las manifestaciones clínicas varían según la forma de introducción y la virulencia del patógeno.

 

Por picadura: Se puede presentar como una úlcera indolora en el sitio de penetración del microorganismo, acompañada de hinchazón de los ganglios linfáticos cercanos. Puede no aparecer úlcera primaria, sino uno o más ganglios linfáticos agrandados y dolorosos, que pueden supurar. 

 

Por ingestión de agua o alimentos contaminados: puede causar faringitis dolorosa que puede estar acompañada por úlceras, dolor abdominal, diarrea y vómitos. Se puede producir hemorragia digestiva, producto de úlcera intestinal. La gravedad de la tularemia digestiva varía desde una diarrea leve, persistente y sin explicación hasta una forma fulminante y rápidamente mortal.

 

Por inhalación: los primeros síntomas pueden ser similares a una influenza o neumonia atípica, con fiebre, pleuritis y linfadenopatía. Sin tratamiento el cuadro  puede progresar a un paro respiratorio, shock y la muerte en un 30 a 60% de los casos, en un plazo de dos semanas.

 

A través de la conjuntiva, generalmente por contacto con dedos contaminados, causa conjuntivitis purulenta y dolorosa y linfadenopatía regional. Puede producirse perforación de la córnea.

 

El término tularemia tifoídica se utiliza para describir la enfermedad bacteriémica grave, independiente del modo de transmisión o vía de entrada. Al inicio se manifiesta con fiebre, derivando luego a meningitis. No presenta signos de localización. 

Como tratamiento antibiótico se utiliza la tetraciclina.

Borrelia spp

Borrelia junto con Treponema y Leptospira son las tres espiroquetas con importancia clínica. Las espiroquetas o espirilos son bacilos enrollados sobre su propio eje longitudinal en forma de sacacorchos. Borrelia se tiñe con dificultad y su detección en sangre tiene bajísima rentabilidad. Merece la pena realizar las tinciones en aspirados de nódulos linfáticos. Las especies de este genero causan diversos trastornos englobados como fiebres recurrentes. No es posible el cultivo en medios artificiales. La enfermedad de Lyme producida por B.burgdorferi consiste en un exantema cutáneo radial a partir el foco (mordedura de la garrapata que actúa como vector). El diagnóstico siempre es serológico. No son raras las reacciones cruzadas con otras espiroquetas. La tetraciclina es el antibiótico de elección en el tratamiento.

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http://danival.org/600%20microbio/5000micro_dvf/micro_dvf_231.html

Por Prof. Karolain - 8 de Diciembre, 2008, 23:42, Categoría: General
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